viernes, 12 de diciembre de 2014

Fotógrafos de animales. Una mirada crítica a la fotografía de Gregory Colbert.


Gregory Colbert es un artista de esos que saben venderse bien, con toda una galería de imágenes en amazon y que muestra en su web tener muy clara la línea estética a seguir en sus trabajos.
Esta entrada responde a la reiterada pregunta de porqué he dedicado tan sólo una a la obra de Colbert, y se limitaba a mostrar una imagen linkada a la web del consagrado artista.
La respuesta viene en el presente artículo, y en parte creo que es obvia: Gregory Colbert es un artista mediático y de enorme éxito comercial, muy conocido por su exposición itinerante Ashes and Snow, considerada una de las exposiciones más visitadas de la Historia. Esto le convierte en uno de los fotógrafos más famosos, aunque no tanto como su archiconocida obra, que le trasciende y supera de forma extraordinaria.
No obstante, aunque la calidad de sus imágenes es poco menos que indiscutible, el éxito se debe primordialmente al diseño conceptual del espacio expositivo, que bien podría ser una exposición temática que reprodujera imágenes zoológicas espectaculares de diversos autores. Sin embargo, el estatus socioeconómico de Colbert, y su persistente y constante trabajo cubriendo numerosos viajes y expediciones hacen viable que un solo autor ocupe con su obra un espacio arquitectónico itinerante diseñado para transpirar un mensaje de sostenibilidad, recurriendo a una ambientación rústica, de nobles materiales naturales (una estructura de madera para acoger enormes copias impresas en seda natural) que simultáneamente ofrece un diseño moderno e innovador.
Bajo mi modesto punto de vista, la paradoja reside en que este supuesto instrumento de concienciación conservacionista consuma tal cantidad de madera de esa tan buscada calidad que convierte a las selvas tropicales, a los bosques y demás santuarios naturales en goloso objeto de explotación y especulación financiera, destruyendo los parajes habitados por las criaturas reivindicadas en sus imágenes.
Las imágenes, en sí mismas, pueden valorarse desde dos aspectos básicos:

 uno atañe al tema: la cercanía entre seres humanos y animales salvajes mostrada como una posibilidad tan efectiva y real como utópica.

El segundo aspecto sería el estilo visual de las fotos, un estilo sin duda bello, y técnicamente muy perfeccionista, pero que creo que en última instancia es el talón de Aquiles de este proyecto. Según mi criterio, las imágenes abusan de bonitismo y resultarían relamidas si no supiésemos que muestran situaciones reales. Los ejemplares animales son siempre hermosos, los animales humanos, también, pero no simplemente fotogénicos, sino en su mayoría de una extremada belleza generosísima con los cánones de la fotografía publicitaria.



Por si fuera poco, Colbert apuesta por el blanco y negro, recurso típico de la sobriedad documental (y artística) en fotografía, que algunos podrían considerar ese recurso fácil que hace que una fotografía vulgar aparente mayor seriedad, profesionalidad o trascendencia.

Lo que pasa es que las fotografías de Colbert no son vulgares. Tal vez por eso no necesitaría, tal vez, de este tipo de disfraces esteticistas. Pero ¿cómo distinguirse estilísticamente de los demás fotógrafos de vida salvaje, tan precisos, tan enfocados, tan bien contrastados y nítidos, tan técnicamente pulcros y exigentes?
Alguien me dirá que el blanco y negro es una de las opciones de Nick Brandt, por ejemplo, para sobresalir todavía más sobre sus colegas, además de por su sensible mirada y exigente gusto, y no he puesto objeción alguna a esa preocupación por el buen acabado de las fotos en b/n de Brandt.
Nick Brandt
Yo le respondería que, en efecto, así es (pero he pensado algo similar con respecto a la pulcritud de las fotos de Brandt) y en el caso de Colbert puedo achacarle, además, el recurrir al bitono, una evocación de los virados analógicos al sepia o al selenio, un modo de dar calidez y aire nostálgico a unas perfeccionistas imágenes muy al gusto del público más o menos exigente.
Colbert no fotografía en blanco y negro, fotografía en color y luego edita digitalmente el material para darle esa apariencia equivalente a la rica sobriedad tonal del brone en escultura. Y, sin duda, una manera técnicamente eficaz de otorgar una apariencia más rica en matices a las imágenes "monocromas", que Colbert, por otra parte, edita hasta la saciedad, retocando niveles de contraste y exposición, aportando grano y textura sin dejar por ellos de aplicar "pasos altos" y máscaras de enfoque, sobreexposiciones y subexposiciones selectivas y toda una serie de recursos para potenciar el impacto icónico de las fotografías. Creo que es como cocinar y condimentar en exceso un producto de alta calidad. No lo necesita.



Las escenas que Colbert documenta son lo suficientemente extraordinarias y bellas como para precisar de tan sofisticados acabados. Algunas incluso pierden gran parte de su fuerza documental, porque dejan de parecer fotografías por querer parecerse a hermosos dibujos hiperrealistas de escenas oníricas, demasiado complacientes con una estética rematadamente new-age (de hecho tienen una gran acogida como producto de mercadería artística como láminas y pósters). El ejemplo más claro de ello son las impactantes imágenes de buceadores a pulmón libre junto a descomunales cachalotes, tan editadas que se asemejan a fotomontajes.
S. Salgado
Ya me había pronunciado de modo similar al referirme a la obra de S. Salgado, pero nunca calificaría su trabajo como hortera, y, aunque no pienso tal cosa de la obra de Colbert, y admiro profundamente a ambos fotógrafos, comprendería a cualquiera que la calificase como tal. En fin: que Ashes and Snow cumple con tantas espectativas plásticas y temáticas que entenderéis que me decante más por la personalidad del trabajo de Britta Jaschinski, por ejemplo, a quien dedicamos una entrada reciente.
Britta Jaschinski
Os dejo con una selección de algunas de mis fotografías preferidas de Gregory Colbert, precedidas por una selección de fotos de su espacio expositivo. Al final del post reproduzco algún artículo significativamente ilustrativo de la presencia mediática de Colbert y, por alusiones, una selección de enlaces a las obras de fotógrafos en cuya obra los animales sean el tema principal.

Mafa Alborés.

















































http://www.tecnomania.mx/2010/06/gregory-colbert-fotografo-de-la-semana.html


Gregory Colbert
El inicio de la carrera de Gregory Colbert está en 1983 en París, donde realizaba películas documentales sobre temas sociales, On the Brink- An AIDS Chronicle se filmó en nueve países y estuvo nominado para el premio ACE de 1985 como mejor documental. Otros proyectos fílmicos de esta época inclyen a Last Words y Finding a Way Home.
El trabajo con foto en movimiento condujo a Colbert hacia el trabajo fotográfico artístico. Es así como nace Timewaves, su primera exposición que se inauguró en 1992 en el Museo de Elysée en Suiza y recibió los mejores comentarios de la crítica. Sin embargo, dedicaría los siguientes diez años a más de 60 viajes de exploración por la India, Birmania, Sri Lanka, Egipto, Dominica, Etiopía, Kenia, Tonga, Namibia y la Antártica. Tiempo durante el cual no hizo exposiciones públicas de su obra o videos pues se encontraba trabajando en un proyecto mucho más ambicioso que incluía filmar y fotografiar la interacción entre los animales y los seres humanos en diferentes lugares del mundo.
Durante estos viajes de búsqueda e introspección los sujetos filmados y fotografiados incluyeron a miembros de tribus indígenas, bailarines en trance, monjes birmanos, gente de la tribu San, elefantes, ballenas, manatíes, ibis sagrados, grullas Antigona, águilas reales, halcones gyr, guepardos, perros salvajes, babuinos, cocodrilos de agua salada, entre otros.
La culminación de diez años de documentación dieron por resultado Ashes and Snow, exposición que sin duda sorprendió por la magnífica mezcla de imágenes en movimiento y fotografías en un montaje de 12,600 metros cuadrados en Venecia, Italia (2002) un trabajo sin precedentes que además se convirtió en una de las exposiciones, de un solo artista, más grande en la historia de Europa.
En 2005 se inauguró la exposición en Nueva York dentro de una estructura temporal construida para albergar la exposición y a la que se bautizó como El Museo Nómada. Así Ashes and Snow ha viajado por Santa Monica, California en 2006, Tokio en 2007, ciudad de México en 2008.
Hoy más de 10 millones de personas se han conmovido con lo que se vive dentro del Museo Nómada, la exposición de un artista vivo con mayor asistencia en la historia.











jueves, 8 de abril de 2010


Ashes and Snow / Gregory Colbert

 
“Mientras exploro las sensibilidades poéticas y el idioma compartidos por todos los animales, con mi trabajo busco redescubrir esa tierra común que una vez existió cuando las personas vivían en armonía con los animales. Las imágenes muestran un mundo que no tiene ni principio ni fin, ni aquí ni allí, ni pasado ni presente.”

Ashes and Snow de Gregory Colbert es un proyecto en curso que entrelaza trabajos fotográficos, películas de 35mm, instalaciones artísticas y una novela presentada en cartas. Con una profunda paciencia y un férreo compromiso con la naturaleza expresiva y artística de los animales, ha capturado de forma extraordinaria, improvisadas interacciones entre los seres humanos y los animales.

Desde que comenzó la creación de su singular trabajo de Ashes and Snow, Colbert ha organizado más de 30 expediciones a lugares como India, Egipto, Burma, Tonga, Sri Lanka, Namibia, Kenia, la Antártida, las Azores y Borneo.
Colbert, que define a los animales como “obras maestra vivas de la naturaleza”, decidió filmar a los animales en su hábitat natural en un esfuerzo por ser fiel a la voz de cada animal.  
Colbert filmó y fotografió animales como elefantes, ballenas, manatíes, ibis sagrados, grullas Antígona, águilas reales, halcones gyr, rinocerontes búceros, guepardos, leopardos, perros salvajes africanos, babuinos, gibones, orangutanes y cocodrilos de agua salada. Los sujetos humanos que ha fotografiado y filmado incluyen a monjes birmanos, bailarines en trance, gente San, y miembros de otras tribus indígenas alrededor del mundo
La película se puede ver como una obra de arte, así como un estudio de campo poético.

La exposición Ashes and Snow incluye más de 100 obras de arte fotográficas a gran escala, una película de una hora y dos películas haiku de nueve minutos. Ninguna de las imágenes se ha manipulado de forma digital para aparecer en collage o superpuestas. Registran lo que el artista vio a través del objetivo de su cámara. Mientras que Colbert utiliza cámaras con película y fotogramas, las imágenes no son fotogramas de la película. Los trabajos fotográficos de soporte mezclado combinan los tonos ámbar y sepia en un proceso encaústico sobre papel japonés hecho a mano. Las obras de arte, de aproximadamente un metro y medio por dos y medio, se montan sin ningún texto explicativo, fomentando una interacción abierta con las imágenes.

El Nomadic Museum es el hogar permanente para trasladar y exponer Ashes and Snow. Gregory Colbert concibió la idea de un museo viajante sostenible en 1999. La visión de Colbert era crear una estructura sostenible que se pudiese ensamblar fácilmente en diferentes puertos del mundo, y de esta manera pudiese proveer un ambiente transitorio para el recorrido global de la obra.
De esta forma la exposición ya se ha realizado en Venezia, New York, Los Angeles, Tokio y México.

"El trabajo de Colbert se siente eterno y sagrado. Resuena con una sabiduría luminosa y esencial que habla a través de las épocas… El trabajo de Colbert opera en un universo paralelo al nuestro, un mundo serio, refrescante, post – irónico, donde el asombro puro y el sobrecogimiento todavía residen”.The Globe and Mail, 2002
Cenizas y Nieve de Gregory Colbert
http://www.ashesandsnow.org




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