miércoles, 11 de mayo de 2016

Macrofotografía alternativa. Insectario fotográfico de Levon Biss: Microsculpture



Hace ya un tiempo robábamos a El Hurgador (arte en la red) un artículo sobre las excelentes macrofotografías de Yudy Sauw, y le dedicábamos nuestro propio comentario admirados por su capacidad para buscar la empatía entre el observador y sus imágenes de cabezas de insectos, algo fundamental para poder considerarlas en cierta medida retratos fotográficos en toda regla.
Yudy Saw
La gran ampliación escópica de los detalles de la textura de sus cuerpos nos invita a fijarnos de una forma nueva en el aspecto que estos nos ofrecen, con todos los accidentes y órganos que sus exoesqueletos nos permiten observar más allá de una observación a simple vista. El resto es puramente fruto de los prejuicios de nuestra percepción, incapaz de sustraerse a la construcción mental de un carácter expresivo en unos rostros totalmente ajenos a nuestra interpretación anímica o expresiva. Parecía difícil ir más lejos en cuanto a ampliación detallada de la imagen de un insecto, pero todo es posible utilizando los recursos técnicos apropiadas de forma oportuna, y eso es precisamente lo que ha hecho Levon Biss para el Museo de Historia Natural de Oxford recientemente. La espectacularidad del resultado ha provocado que sus imágenes inunden durante unos días las páginas de noticias en la red, tanto las que se vuelcan en simples curiosidades como aquellas consagradas a la tecnología, la fotografía, los museos, la biología en general o la entomología en particular, y, por supuesto, el arte con o sin etiquetas.



El proceso utilizado por Biss es un tanto más complejo, dado que se basa en lo que los profesionales del medio denominamos fotografía de juntura. Se trata de realizar más de una toma de fragmentos de un motivo para disponer del máximo de detalle y resolución en cada uno de ellos, lo que trascenderá en una imagen final compuesta que admita una gran ampliación que revele más y más pequeños detalles del objeto fotografiado, y no la trama de píxeles o la textura del grano del material fotográfico o las fibras del papel. Para ello Biss ilumina sus pequeños sujetos pensando en el pequeño detalle parcial que encuadra en cada toma precisa, de forma independiente, con un sistema óptico microscópico. Las múltiples imágenes obtenidas son ensambladas digitalmente para conformar una gran imagen de altísima resolución que admiten ser impresas en gran formato para obtener un acercamiento hiperdetallado a los cuerpos de las pequeñas criaturas.

Así, del mismo modo en que Swift situaba a Gulliver en diferentes perspectivas metafóricas de la humanidad (la simplificación liliputiense de las formas humanas aparentemente bellas pero de bajas y mezquinas motivaciones en contraste con la grandeza llena de innumerables defectos visibles de los gigantescos habitantes de Brobdingnag) las imágenes obtenidas por Biss ofrecen, además de un eficiente recurso expositivo y de estudio, una oportunidad para reflexionar sobre el concepto de escala, y cómo ésta forma parte de los criterios para definir lo extraordinario y lo monstruoso, de hecho uno de los recursos más antiguos para la creación de criaturas fantásticas.

Recientemente, COLOSSAL le dedicó un artículo a partir de una entrada original de PetaPixel, y he aprovechado la información de ambos artículos, de la web del artista y de la del Museo que acoge la muestra para ofreceros el resumen que sigue a continuación. Tras él, os ofrezco una selección de imágenes, y un video que explica el proceso seguido para la elaboración de tan extraordinarias imágenes a partir de instrumental científico, pero sin duda, lo más recomendable es visitar la web donde disfrutar de las ampliaciones interactivas de la obra de Bliss, y donde os podéis haver una idea del grado de ampliación y detalle obtenidos.

 Levon Biss es un fotógrafo comercial que normalmente dispara retratos de deportistas y atletas de élite atrapados en movimiento. En su reciente serie, sin embargo, la que motiva su presencia entre nuestras selecciones, las capturas corresponden a sujetos tan inmóviles como los especímenes de insectos que se encuentran en el Museo de Historia Natural de Oxford.  
La serie comenzó originalmente como un proyecto paralelo destinado a capturar el detalle de los bichos que su hijo cogía en casa, y ahora se exhibe en el museo en una exposición titulada Microsculpture.Durante el curso de su selección a partir de la colección del museo, Biss rechazó más del 99% de los bichos que se encontró, eligiendo sólamente los que eran del tamaño y el color adecuados. Para capturar estos temas con tan inmenso detalle, cada parte del insecto requiere una configuración de iluminación completamente diferente.

"Voy a fotografiar una antena e iluminar esa antena para que se vea de la mejor manera que sea posible", dice Biss. "Una vez que paso a la siguiente sección, por ejemplo, el ojo, la iluminación cambiará por completo. Trabajo a mi manera a través de todo el cuerpo del insecto hasta que termino con 30 secciones diferentes, cada uno individualmente fotografiada ".


Trabajar de esta manera integral requirió entre 8.000 y 10.000 disparos para cada imagen final, moviendo la cámara sólo diez micras (1/7 de la anchura de un cabello humano) entre cada disparo. Con este volumen de imágenes, se tarda más de dos semanas para que Biss complete cada fotografía de inicio a fin.


Se puede ver Microsculpture hasta el 30 de octubre en el Museo de Historia Natural de la Universidad de Oxford, donde las imágenes se muestran junto a sus muestras reales. En caso de no poder hacerlo en el Reino Unido, se puede tomar una imagen detallada de todas las imágenes de 22 Biss en su página web interactiva Microsculpture.



























Commercial photographer Levon Biss typically shoots portraits of world-class athletes—sports players caught in motion. His new series however, catches subjects that have already been paused, insect specimens found at the Oxford Museum of Natural History. The series originally started as a side-project capturing the detail of bugs that his son would catch at home, and is now displayed at the museum in an exhibition titled Microsculpture.

During the course of his selection from the museum’s collection Biss rejected more than 99% of the bugs he came across, only choosing those that were of the right size and color. To capture these subjects in such immense detail, each part of the insect required a completely different lighting setup.

“I will photograph an antenna and light that antenna so it looks as best as it possibly can,” said Biss. “Once I move onto the next section, for example the eye, the lighting will change completely. I work my way across the whole body of the insect until I end up with 30 different sections, each photographed individually.”

Working in this comprehensive manner required between 8,000 and 10,000 shots for each final image, moving the camera just ten microns (1/7th of the width of a human hair) between each shot. With this volume of imagery, it takes over two weeks for Biss to complete each photograph start to finish.

You can see Microsculpture through October 30th at the Oxford University Museum of Natural History where the images are displayed next to their actual specimens. In case you can’t make it to the UK, you can take a detailed look at all 22 of Biss’s images on his interactive Microsculpture website. (via PetaPixel)




http://www.levonbiss.com/

http://microsculpture.net/

http://www.oum.ox.ac.uk/index.htm

http://petapixel.com/2016/04/25/macro-photos-made-10k-images-captured-microscope-lens/

http://www.thisiscolossal.com/2016/04/levon-biss-miscrosculpture-insects/

viernes, 6 de mayo de 2016

Fotografía de estudio al natural: Sanna Kannisto. Honestidad artística y documental.


Picture of photographer silhouetted against lighted backdrop in forest






Sanna Kannisto, nacida en Hämeenlinna, Finlandia, en 1974, y vinculada a la escuela de Helsinki, es una fotógrafa que se merece un lugar destacado en las galerías de El Animal Invisible por diversas razones que creemos que son evidentes a la vista de sus imágenes.
En este blog intentamos dar cabida a trabajos de artistas plásticos de toda índole, pero sentimos una especial preferencia por los fotógrafos en la medida que sus obras se mueven frecuentemente en terrenos a medio camino entre lo creativo (la expresivividad puramente estética o formal) y lo documental, dado que constituyen pruebas testimoniales de la existencia de lo fotografiado al margen del punto de vista y los recursos técnicos o expresivos escogidos por el autor.
A menudo, lo que interpretamos como registro fotográfico o audiovisual de carácter estrictamente documental ha sido manipulado por motivos diversos.
Un fotógrafo o un cineasta naturalista pueden encontrar un ejemplar zoológico en una ubicación concreta que presenta dificultades para un registro óptimo, como una luz inadecuada o una posición incómoda para situar el equipo, o sencillamente poco atractiva (algo muy subjetivo) o poco pintoresca. El simple hecho de recolocar un pequeño reptil que tomaba el sol sobre una roca en un bonito tronco inclinado plagado de musgo y hermosas orquídeas a escasos metros o incluso centímetros de su posición original es una práctica habitual y supuestamente honesta por parte del documentalista, pero supone una manipulación y en cualquier caso no podemos estar entramente seguros de que quizás el animal en cuestión no hubiese evitado sistemáticamente escoger un lugar semejante por razones que se nos escapen.
Además de esto, suele ocurrir que la tentación de trabajar cómodamente en un entorno óptimo para el registro fotográfico o videográfico invite al realizador a simular el estudio recurriendo a escenografías naturalistas, terrarios o instalaciones de conservación zoológica de apariencia naturalista que generen la apariencia de documentar una escena natural en realidad manipulada (muy especialmente cuando la casualidad o la paciencia son sustituidas por la provocación intencionada de escenas de lucha o depredación, colocando animales de especies distintas -o de la misma, en conflicto territorial o reproductivo- en el set convenientemente controlado e iluminado).

Ya en alguna ocasión habíamos mencionado la escrupulosa honestidad de muchos artistas naturalistas encargados de ilustrar libros y catálogos de ejemplares provenientes de museos y gabinetes al reproducir con todo lujo de detalles no sólo los ejemplares reproducidos sino también los contenedores, vitrinas, frascos y estanterías que los acogían ya disecados o en cualquier otro modo de conservación. Frecuentemente, en los cuadernos de campo, los apuntes del natural no ocultan sino que ponen de manifiesto el entorno de trabajo del naturalista, los instrumentos empleados, etc.
Fiel a este espíritu, Sanna Kannisto homenajea tanto el rigor como el valor artístico implícito en este tipo de trabajos, y ofrece un catálogo de imágenes que evidencian la improvisación de su estudio fotográfico en la misma localización natural en la que encuentra o atrae a los ejemplares botánicos y zoológicos que fotografía. Inmersa en bosques tropicales y otros biotopos, realiza un catálogo relativamente concienzudo de los ejemplares a su criterio más llamativos que son atraídos por las pantallas retroiluminadas que coloca in situ y que también ejercerán de fondo fotográfico o de difusor.

Tampoco elude el atractivo artístico y evocador de las imágenes que registran la actividad en sí, con el registro de sus más o menos improvisados espacios de trabajo, de su instrumental, pantógrafos, ceferinos, parasoles, los objetos utilizados para la clasificación, almacenamiento, iluminación...porque lo que Kannisto fotografía no son sólo los animales y las plantas que observa, sino también su propia actividad fotográfica, lo que pone en un contexto muy concreto los ejemplares zoológicos, vivos en su entorno natural pero momentáneamente sometidos a una circunstancia de excepción que no quiere en absoluto disimular.
Lo que normalmente serían meras imágenes ilustrativas de la memoria de un proyecto fotográfico de esta índole constituyen el proyecto fotográfico en sí mismo, algo que, al ser realizado a conciencia, constituye una excepción otorgando personalidad propia a su obra y un estilo que la hace reconocible. Hay algo paradójico o contradictorio en ello, según los cánones más habituales, ya que lo más artístico o impostado de la labor propia del fotógrafo de estudio es mostrado enmarcado por el "fuera de campo" generalmente oculto.



Este rasgo, que convertiría su obra en una suerte de muestrario didáctico de la metodología fotográfica de oficio en un campo concreto, o directamente en un reportaje fotográfico como podría ser el que registrase el proceso de trabajo de un ceramista o de un carpintero, genera un bucle autoconclusivo muy interesante a la par que honesto y sencillo.
No podemos evitar el acordarnos de todo lo que nos atraía de las recreaciones de fotografías ilustres a cargo de Jojakim Cortis y Adrian Sonderegger, y sin duda nos encontramos nuevamente ante un desafío a la reflexión sobre el problema del cuadro dentro del cuadro, de la foto dentro de la foto, deconstruyendo el concepto en sentido inverso, dado que, al fin y al cabo, los sujetos fotografiados por Sanna Kannisto son auténticos, están vivos y, en todo caso, apuntarían a un simulacro simulado, si se me permite la verbigracia redundante.

Mafa Alborés

Picture of photographer looking into plexiglass studio
Autorretrato, 2000

Recientemente, la edición digital de National Geographic le dedicaba un interesante artículo firmado por Sarah Stacke, quien, por cierto, consigna a la autora como Sanno, y no como Sanna, no sé si por error de transcripción o por alguna causa que se me escapa. Sea como sea, os ofrezco una traducción del mismo a continuación:


A través de la lente de una artista, la biología de campo entra en escena (Sarah Stacke)

Siempre fascinada por cómo la ciencia y la naturaleza nos explican el mundo, la fotógrafa finlandesa Sanno Kannisto ha pasado mucho tiempo en el bosque durante toda su vida. Como un niño que recoge insectos, ranas, setas o  bayas durante los veranos y fines de semana pasados ​​en el campo con su familia. A finales de 1990 se comenzó a explorar bosques más lejos de casa -las selvas tropicales de América del Sur- con su cámara y un pequeño estudio de campo portátil.  
Desde entonces Kannisto ha asumido el desarrollo de un estilo de toma de imagen que vive en la intersección de las bellas artes y las ciencias y explora la complicada relación entre los seres humanos y la naturaleza.
Con los años, Kannisto ha fotografiado varias especies de serpientes, murciélagos, aves, ranas, hongos y plantas tropicales enigmáticas como la Gorgona Aristolochia que produce flores de 14 a 16 pulgadas, todo en el contexto de la intervención humana.


Picture of bags hanging on cloth line

Imagen: bolsas colgadas en un tendal


"Cada bolsa de algodón contiene un murciélago," dice Kannisto de las bolsas 
de tela de recogida de muestras que cuelgan en una estación de investigación en la Guayana francesa. La armonía visual de la escena reclamó su atención, al igual que el frasco de esmalte de uñas de color rojo sobre la mesa que los científicos usan para hacer marcas en las uñas de los murciélagos. "Cuando lo ves en la imagen realmente te asaltan preguntas al respecto", comenta.

Al aislar y organizar cuidadosamente la iluminación de sus sujetos dentro de un estudio de plexiglás, las imágenes nítidas y detalladas de Kannisto reconocen la imposibilidad de los seres humanos para imitar, controlar o comprender totalmente  la abrumadora diversidad de la selva. El fondo blanco de muchas de las imágenes intensifica la presencia de los sujetos y se refiere a una larga tradición de la historia del examen científico, así como a los dibujos de historia natural.


Muchas de las imágenes están enmarcadas por una cortina negra, añadiendo un elemento de teatralidad y llamando la atención sobre el estudio ya tanto un laboratorio como un escenario. Los conductos de cintas, alambres, tornillos y abrazaderas utilizadas para dar forma y asegurar las ramas y plantas sobre los que los animales se posan quedan visibles, negando cualquier noción acerca de que Kannisto esté intentando crear dioramas-hábitat. En cierto número de imágenes la misma Kannisto es visible. Ella se convierte en un sujeto y su presencia destaca su trabajo como una meditación de su posición como un artista que trabaja en el mundo de la investigación científica.

"Quiero subrayar en lugar de ocultar el hecho de que las imágenes se construyen", dice Kannisto, que une sus imágenes a la tradición del bodegón y de la fotografía artística de estudio. Las propiedades visuales como los colores, formas y tamaños de la flora y la fauna utilizados en cada imagen se planifican meticulosamente por adelantado, sin embargo, la imprevisibilidad de los movimientos de los animales y de la hoja o rama que elijan para posarse aporta una noción de oportunidad casual de las fotos y alude a un enfoque documental.

Durante su fotografía de campo, Kannisto vive en las estaciones científicas por un máximo de dos meses para la ocasión y trabaja junto a científicos y naturalistas. Algunos científicos ayudan al traer plantas y animales para el estudio de Kannisto, pero la fotógrafa encuentra la mayoría de las plantas y los animales mientras se interna en el bosque. Cuando la recolección de plantas, sólo se necesita una pequeña parte, dejando intacto el resto. Se ha convertido en experta en el uso de redes para atrapar pequeños animales y, una vez los tiene, Kannisto trabaja con rapidez y luego los devuelve al lugar exacto en el que se encontraron. 

Ha aprendido que en la primavera se debe fotografiar las aves migratorias lo más rápido posible, porque después de recorrer un largo camino tienen hambre y la necesidad de buscar comida. La primavera es también un buen momento para fotografiar a las aves porque las hojas son más pequeñas y complementan los cuerpos menudos de los animales.

Cuando trabaja con los anilladores de aves, Kannisto observa su dominio de unos 10 a 15 minutos de"tiempo de seguridad", el tiempo total que un pájaro puede ser manipulado y fotografiado. 
Kannisto observa primero el comportamiento de las aves en el estudio, con la esperanza de un espíritu valiente y curioso que la motiva y le ofrece la oportunidad de realizar variedad de composiciones fotográficas. 
Para capturar las imágenes que previó con los murciélagos que se alimentan de néctar, los dirigía con tiras de plástico para que volaran hacia los arreglos en su estudio desde una dirección particular.

En los últimos años Kannisto ha dejado atrás los trópicos y ha estado fotografiando pájaros que viven en la península de Hanko de Finlandia. 


"Ha sido maravilloso e inspirador trabajar en Finlandia," dice. Al tener la oportunidad de trabajar de cerca con las aves de Finlandia después de la observarlos en los árboles y arbustos durante tantos años, Kannisto se ha visto sorprendida por las pequeñas diferencias en los tonos de marrones y grises en sus plumas y su espléndida belleza cada día.
Kannisto cree que cada animal es mágico a su manera y muchos le han emocionado. "Tienen increíbles detalles y colores. Se puede sentir el latido del corazón de un pájaro cuando se sostiene, por ejemplo, y las aves y los murciélagos son tan inteligentes...
Se puede sentir por la forma en que te miran, ".



























Picture of green snake hanging off of a plant in photography studio



Picture of two birds on branch in photography studio
 Picture of plants in photography studio

 Picture of bird landing on a branch on photography set

http://proof.nationalgeographic.com/2016/03/21/through-an-artists-lens-field-biology-takes-the-stage/?utm_source=NatGeocom&utm_medium=Email&utm_content=pom_20160327&utm_campaign=Content&utm_rd=1004277576


http://www.sannakannisto.com/works/  (web de la artista)


http://helsinkischool.fi/artists/sanna-kannisto/portfolio/portfolio-4/

http://mafa-elanimalinvisible.blogspot.com.es/2016/05/fotografia-de-estudio-al-natural-sanna.html

el cuadro dentro del cuadro