martes, 23 de diciembre de 2014

Desnudo y animalidad (Fotografía antrozoológica. Fotógrafos que captan animales con personas III) Ryan McGinley



Ryan McGinley


Dimitri Yeros
La desnudez junto a los animales nos hace más animales y más específicamente humanos. Nuestro cuerpo, la manifestación física de nuestras capacidades de interacción con nuestro entorno, constituye la materialización de nuestra peculiar animalidad. El animal humano, marcado por las pautas de comportamiento grupal que lo caracterizan como animal social, ha incorporado la cultura como base de sus aspiraciones, de sus desos y de su conducta. El cuerpo desnudo, no obstante, pese a haber padecido menosprecio en diferentes épocas de la historia cultural de occidente, siempre ha constituído motivo de observación y tema básico en las diferentes manifestaciones artísticas, tanto como representación de un ideal de belleza espiritual como reflejo escópico de nuestros desos e instintos carnales más atávicos y ancestrales, ejerciendo entonces de símbolo de nuestra condición terrenal, animal.
La vestimenta, el maquillaje y todo eso que hoy designamos bajo el vago término "estilismo" ha constituído, a lo largo de la historia de las civilizaciones, un intento de modificar la percepción de nuestra animalidad, de especificarla dentro de un grupo tribal o social, de identificarnos entre los de nuestra especie obliterando o magnificando rasgos físicos significativos de las diferentes partes de nuestro cuerpo.
La representación de seres humanos desnudos junto a animales acentúa el contraste de nuestra condición civilizada con nuestra condición natural básica. En las pinturas rupestres, la figura humana es esquemática, casi insignificante junto a las precisas representaciones de los cuerpos poderosos de los cuadrúpedos, fuente de alimento a la vez que competidores por el territorio y sus recursos. La belleza del cuerpo desnudo sólo comenzó a reivindicarse plásticamente cuando los ropajes ya lo habían cubierto, y siempre evoca la pérdida de un paraíso natural en el que la piel se comunicaba directamente con su entorno.
La fotografía de desnudo sigue remitiendo a algo generalizadamente conocido como fotografía artística que siempre flirtea con el arte erótico, provocativamente onanista, y con la pornografía. Es un recurso rentable, aunque no siempre fácil, en la fotografía comercial y publicitaria, además de una meta para los provocadores (incluso, a menudo, para los provocadores de conciencia). Creo que nos perderíamos en un océano iconográfico si pretendiésemos comentar el desnudo en cualquiera de las formas de manifestación artística, como de hecho nos ocurriría con la representación de animales, pero, al fin y al cabo, por eso redactamos comentarios y seleccionamos muestras en este blog al respecto.



Podríamos recordar muchos ejemplos de proyectos artísticos recurrentes al desnudo que hemos mostrado en este mismo espacio, y especialmente proyectos fotográficos, que adquieren de forma más evidente un carácter de exhibición del cuerpo, de provocación sexual y social, de reclamo escópico de causas obliteradas por la imagen del cuerpo desnudo que las reivindica. Así lo hacíamos constar incluso al respecto de trabajos que no hacían sino documentar trabajos de campo de naturalistas como Natalia Avseenko, quien conseguía la atención de los medios por su desnudez, justificada por sus métodos, pero llamativa en las gélidas aguas árticas buceando junto a belugas que resaltaban la humanidad de su animalidad desnuda.
Denis Rouvre
El viejo contraste de la bella y la bestia. La asociación entre maternidad, mar y femineidad hacían el resto para reclamar la atención sobre las inmersiones de la naturalista naturista, y algo vagamente similar se producía en muchas de las imágenes creadas por  Denis Rouvre para un proyecto fotográfico que supuestamente reivindicaba la concienciación conservacionista respecto a las especies marinas, en las que sus modelos (algunos célebres) se desnudaban ante la cámara con ejemplares de peces muertos, constatando, en todo caso, la frialdad de los ejemplares ictiológicos en contacto con la cálida piel de los modelos humanos, calidez acentuada mórbidamente por la subliminal asociación entre Eros y Tánatos, siempre efectiva, siempre latente. Se reivindicaba la animalidad de los peces individuales, para no tratarlos como una masa material alimenticia (este hecho lo constatábamos en el trabajo de Carl Warner creando escenografías fotográficas con comida, que incluía peces -recordemos que en inglés no hay diferencia entre "pez" y "pescado", y que "fish"  es no contable por unidades individuales cuando se refiere a comida-). No obstante, las escamas de los peces, translúcidas, iridiscentes y resbaladizas, entrañan una suerte de desnudez en su aparente frialdad, y el auténtico contraste de la iconografía del desnudo con animales llega cuando presentamos en una misma escena fotográfica cuerpos humanos desnudos junto a peludos o plumados compañeros de otras especies. Entonces, la desnudez aparente de la piel humana pone de manifiesto su hipersensibilidad táctil, sus aptitudes sensuales. Este es el terreno en el que se quiere mover Ryan McGinley, cuyas imágenes con animales exploran el contratse entre la empatía física con la desnudez humana y el atractivo orechazo interespecies de los rasgos físicos de diferentes animales que comparten el encuadre.
Dimitri Yeros
No está lejos de la propuesta de Dimitri Yeros, a quien tuvimos presente en nuestras páginas anteriormente, y seguramente podemos encontrar un sinfín de proyectos similares, que, aunque sólo sea subliminalmente, proponen al espectador la necesidad de prescindir de los artificios y ropajes para una comunión con el mundo natural que en realidad nos es incómoda en comparación con la integración del pelo, las escamas y las plumas que aíslan a los animales de ese contacto abrasivo con la naturaleza que, por otra parte, es segregada o abstraíada de la escena fotográfica, en la que el espacio constituye también un artificio, un entorno aislado y limpio de las intromisiones del exterior. El plató fotográfico se evidencia como escenografía artificiosa en presencia de modelos animales. De algún modo, el fuera de contexto de ejemplares zoológicos conecta con la descontextualización del desnudo humano en el espacio público y por tanto evidencia el espacio de trabajo del fotógrafo como simultáneamente privado y público.
Dimitri Yeros


 

A continuación de las imágenes de Ryan McGinley nos parece oportuno mostrar imágenes del proyecto Models 'n Mutts, una campaña gráfica para concienciar sobre la adopción animal. Se supone que la desnudez es aquí una metáfora de la desprotección de los animales abandonados a la vez que un reclamo sexy no diferente del que se asociaría a cualquier tipo de publicidad comercial. En este caso, como veréis, la desnudez no es integral, y de algún modo se invoca la racionalidad y la compasión remarcando el carácter civilizado de quien se exhibe sin sacarse la ropa interior, que forma parte del juego de seducción erótica a la vez que sirve como excusa para un mínimo pudor o la simple exhibición sintética del producto textil que habitualmente publicitan las modelos que participan en la campaña. Si el trabajo de Rouvre despertaba nuestras dudas éticas, en este caso sentimos una cierta incomodidad estética.
En cuanto a las obras de McGinley que justifican nuestros comentarios, comprobamos una cierta dosis de frescura y un cierto desenfado que no comulga exclusivamente con el blanco y negro ni con el color, que juega con asociaciones icónicas como el pelo animal y el vello púbico, o con analogías anatómicas sexuales. Pese a ello, subyace una cierta ingenuidad en el aparente descaro, que es más lúdico que sexual o provocativo, sin rechazar por ello la posible carga erótica de las imágenes, y me llama la atención el protagonismo de los accidentes cutáneos (marcas, moratones, raspaduras, arañazos e improntas) en la piel de los modelos, que pasan a formar parte de la textura de la piel en unos tiempos en que su uniformidad, su retoque en busca de una estética inmaculada es ya una pauta en la fotografía comercial y de moda que se extiende hacia otros campos más cotidianos. McGinley, consciente de ello, personaliza de algún modo sus retratos reivindicando la piel con todo lo que ofrece escópicamente.



 Ryan McGinley 

httpryanmcginley.comanimals-2

 


































http://www.modelsnmutts.com/

http://www.perspectivaconica.com/models-and-mutts/


Cuerpos desnudos y animales abandonados. Son Models n’ Mutts.

Cuerpos desnudos y animales abandonados. Son Models n’ Mutts.
Models n’ Mutts es una organización estadounidense que cree que la belleza de modelos en ropa interior (o sin ella) y los perros abandonados son una buena conjunción fotográfica para ayudar a la caridad. No tengo muy claro a qué dedican su dinero o en qué punto acaba el amor por el exhibicionismo egocéntrico y comienza la sensibilidad, pero puede que estén en lo cierto.
Animales abandonados y modelos Animales abandonados y modelos Animales abandonados y modelos  Animales abandonados y modelos Animales posando con modelos Animales posando con modelos Animales posando con modelosAnimales abandonados y modelos Animales posando con modelosAnimales posando con modelosAnimales posando con modelos Animales posando con modelos

Leer original: http://www.perspectivaconica.com/models-and-mutts/#ixzz3McPa8RxZ
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