viernes, 10 de junio de 2016

Caza fotográfica. Un genio de la fotografía naturalista y un precursor de la captura nocturna: George Shiras.


George Shiras: Alce en la Niebla, Minessota 1909


Recientemente, Jessie Wender, en un artículo para National Geographic nos presentaba, según sus palabras, al abuelo "Flash", al pionero de la fotografía de la fauna salvaje.
El personaje en cuestión no es otro que George Shiras, de quien ya teníamos noticias pero al que habíamos ignorado injustificablemente en El Animal Invisible. Nuestra omisión es lamentable no sólo por la trascendencia de la obra de Shiras en el desarrollo de la fotografía naturalista, más allá incluso de los preceptos generales establecidos por Peter Henry Emerson, y de su aplicación específica al conocimiento de la fauna salvaje y su divulgación. 
En este blog no sólo hablamos de Imagen e Iconografía Animal en los medios de divulgación, o antrozoología artística, como hemos optado últimamente por autocalificarnos, sino que hablamos también de técnicas de representación audiovisual, de las artes del simulacro, de pintura, de ilustración y, sobre todo, de fotografía
Como fotógrafos nos apasiona su historia, sus pioneros, sus grandes exponentes, su evolución técnica y tecnológica, pero sobre todo su influencia en nuestro modo de entender y conocer el mundo, especialmente el mundo natural y sus criaturas. La obra de George Shiras representa todo aquello que nos interesa observar a través de esta bitácora en línea, y, al profundizar un poco más en su vida y en su trabajo hemos descubierto que sus fotografías magistrales son muchas más de las que sospechábamos, que muchas de ellas ya las conocíamos ignorando que eran de su autoría y, sobre todo, nos hemos sentido fascinados por sus métodos de trabajo y por sus series fotográficas nocturnas. 



Hace ya un tiempo que nos confesamos fascinados por la peculiar estética de las "Trap Cameras" o cámaras espía destinadas a la observación de la vida salvaje, una sublimación de la actividad de los tramperos y cazadores que sustituyen el cepo y la escopeta por el objetivo fotográfico, a quienes ya no interesa dar muerte a la pieza para apropiarse de su vida y su cuerpo, sino que persiguen la captura de su imagen en vida para saber más de sus activades y sus técnicas de supervivencia.
La fotografía nocturna exige de especial paciencia y recursos técnicos encaminados a atrapar lo visible en lo invisible, a llevar luz a la oscuridad. La creciente sensibilidad de los sistemas digitales favorece esta actividad, así como la tecnología de infrarrojos y, por supuesto, el surtido de luminarias y flashes específicos para la actividad fotográfica.
George Shiras y su asistente John Hammer bordo de su canoa
Mi creciente admiración por las tomas de Shiras se fundamenta en la observación de sus tomas nocturnas, cuando los animales salen de sus escondites o cuando muchas especies incrementan su actividad amparados en la oscuridad. La calidad técnica de sus imágenes antes de la aparición de los flashes de bulbo o de los flashes electrónicos deja pasmados a todos los que tengan un mínimo conocimiento de la técnica fotográfica. Basta observar algunas de sus tomas más espectaculares para envidiar su excelencia técnica y compositiva incluso si fuesen realizadas con el más moderno de los equipamientos, pero tomar conciencia de que fueron realizadas con antiguas cámaras de placas, iluminadas por fogonazos de combustión de magnesio, es una lección que me gusta mostrar a mis alumnos de fotografía. Me gusta ver su expresión cuando descubren que estas fascinantes tomas se realizaron entre finales del siglo XIX y principios del XX, al mostrarles la foto que un colaborador le hizo navegando con su asistente en una pequeña canoa.
Hay algo fascinante y misterioso en capturar la actividad nocturna de las criaturas ocultas en la noche, en saber buscar el lugar idóneo para el tránsito de animales, y el resultado estético, generalmente condicionado por una dura iluminación frontal delatora del artificio es inconfundible y peculiar, pero de todo ello hablaremos con más detenenimiento en próximas entradas. 
Shiras realizó muchos trabajos de toda índole, pero sus expediciones nocturnas navegando junto a las orillas de ríos y lagos para observar a los animales que acudían a beber o a los que salían de las aguas amparados en la oscuridad son ejemplares. Descendiente de una saga de abogados y políticos de renombre, centró su actividad fotográfica especialmente en el Lago Superior en Michigan.

El misterio de un imponente alce vadeando entre la niebla, la excelente captura de la rápida huida de un grupo de ciervos espantados por el súbito relámpago de magnesio, o el sorprendente hallazgo de un puercoespín albino todavía más llamativo en la oscuridad de la noche. Se trata de auténticas obras maestras de la fotografía, sea considerada desde su vertiente artística, científica o documental, y una auténtica ventana a los misterios de la vida natural, que tal vez hoy puedan parecer habituales pese a su evidente excelencia, pero en 1890 eran todo un hito.

El motivo por el que la obra de Shiras recobra actualidad y una merecida reivindicación en los medios es la reciente retrospectiva que se ofrece en una exposición en el Musée de la Chasse et de la Nature en París.
No estaría de más, aunque no lo haremos, extendernos un poco sobre el hecho de que la conservación de la naturaleza y su observación documental haya estado siempre tan estrechamente vinculada a instituciones y asociaciones de carácter cinegético. Limitémonos a dejar constancia una vez más de esta persistente paradoja.
El caso es que la primera noticia que hemos tenido de la retrospectiva de Shiras ha sido a través de un comentario de Emma Kissiel desde su notable Muybridge's Horse, uno de nuestros referentes habituales que nos sorprendía con una muestra fotográfica llena de vida y no de cadáveres, como es habitual en las selecciones de Kissiel.

En el artículo que mencionábamos al principio, Jessie Wender exponía lo siguiente:

El mes pasado, el conservador de archivos de National Geographic  Bill Bonner compartió un hermoso libro conmigo, En el corazón de la noche oscura, dedicado a la obra del fotógrafo George Shiras. Como editor de fotos más reciente de la revista, yo no estaba familiarizada con su trabajo. A Shiras, que comenzó a fotografiar en 1889, se le atribuye en gran medida la paternidad de la vida salvaje, ya que fue el primero en utilizar trampas de cámara y fotografía con flash al fotografiar animales.En 1906 National Geographic publicó 74 de sus fotografías, y en 1928, Shiras donó 2.400 de sus negativos en placa de vidrio a la Sociedad. Estos permanecen en nuestro archivo hoy en día. 

En el corazón de la noche oscura (y la exposición correspondiente ahora en exhibición en París) fue editado y curada por Sonia Voss, que llegó a National Geographic para trabajar con Bonner en una selección de imágenes del archivo. National Geographic escanea las placas de vidrio originales, que nunca habían sido exploradas antes. Algunas de las placas se remonta a 1897 y tenían daños y arañazos. La Chambre Noire en París retoca las imágenes utilizando técnicas tradicionales, incluyendo retoque de manchas, subexposición selectiva, y burning. ."Cuando descubrí por primera vez las fotografías de Shiras ', me llamaron la atención por su belleza y su misterio. Pero más allá del elemento poético que emana de estas imágenes, hay algo más ", me dijo Voss en una entrevista reciente por correo electrónico, la combinación de sus reflexiones personales con citas de su libro. "Su naturaleza experimental y comprometida las distingue de las imágenes de ciertos pintores y fotógrafos del siglo XIX, con sus representaciones de una naturaleza idealizada nostálgica, virgen y auténtica."
 George Shiras nació en 1859 en Allegheny, Pennsylvania, y tenía pasión por la caza durante su crecimiento. Trabajaba como abogado y político cuando comenzó a fotografiar la vida silvestre, y pasó a dedicar su vida a fotografiar animales en Michigan y la zona que rodea el lago superior. Se convirtió en un ardiente protector de la vida silvestre e inició la creación de varios parques nacionales y refugios."Inicialmente, Shiras desarrolló sus actividades fotográficas como una manera de responder a la llamada de la naturaleza fuera de la temporada de caza", escribió Voss. "Pero su fascinación por la belleza de la naturaleza y su compromiso con la protección de especies rápidamente lo convirtieron en el más ferviente defensor de la "caza de cámara" 

 
Para fotografiar por la noche Shiras imitaba una técnica de caza que aprendió de la tribu Ojibwa llamada jacklighting, cuando el fuego se pone en una sartén en la parte delantera de una canoa, y el cazador se sienta en la proa de la embarcación."El brillo hace que sea posible distinguir al animal, cuya atención es atrapada por las llamas, haciendo que se detuviera con un aire expectante," explicó Voss. "En la parte trasera de la canoa, el cazador, echado en las sombras, sólo tiene que apuntar entre los ojos del animal, que reflejan las llamas y se destacan como dos balizas luminosas en la noche. En la versión fotográfica, el fuego se sustituye por una lámpara de queroseno y el gatillo del rifle por el disparador de la cámara ". 
Para fotografiar a los animales lejos de la costa, Shiras creó el uso de cámaras trampa prendidas de una cadena suspendida o una cuerda que, al alterarse, provocaba un flash y una cámara controlada a distancia que Shiras desarrolló utilizando un complejo sistema de cables. Shiras llama a este método  captura por destello. 
 "En ese momento, la fotografía con flash era todavía bastante nueva y se creó mediante la explosión de polvo de magnesio," escribió Voss. "Uno sólo puede imaginar la detonación provocada por la explosión, junto con el brillo intenso, similar a una bola de fuego, que evocaba, en palabras de Shiras un desconcertante "soplo de luna".
"Para Shiras," escribe Voss, "La fotografía, realzada por sus desarrollos más recientes, era un medio insustituible para revelar lo desconocido con el que evidenciar la belleza de un mundo en peligro de extinción. La forma en que consideraba la fotografía no sólo desde el punto de vista estético, sino también como un medio para documentar la naturaleza y dar forma a una nueva relación con él es de gran importancia histórica y abrió el camino a la larga historia de la vida silvestre".

La exposición "George Shiras, en el corazón de la noche oscura" (
“George Shiras, In the Heart of the Dark Night”) se exhibe en el Museo de la Caza y la Naturaleza en París hasta el 14 de febrero de 2016. La muestra incluye copias de época de National Geographic y del museo de arte DeVos en Marquette, Michigan. La publicación En el corazón de la noche oscura, publicado por la editorial Editions Xavier Barral, se puede comprar
aquí.


Buscando más información sobre Shiras, descubro que es el tercero de una saga de políticos norteamericanos:

Durante su juventud, disfruta de la pesca y la caza con su padre, su abuelo y guías indios cerca de Marquette (Michigan), cerca del Lago Superior en Michigan. En 1870, sus expediciones forestales regulares alrededor de Marquette (Michigan), cerca del Lago Superior en Michigan, profundizan su curiosidad sobre el mundo animal. En 1887, abandonó la pistola en beneficio de la cámara. Estudió en las escuelas públicas y Phillips Andover Universidad de Massachusetts. Se graduó en la Universidad de Cornell en Ithaca, Nueva York, en 1881 y en  la Facultad de Derecho en 1883. Fue admitido en el colegio de abogados de Pensilvania y Connecticut en 1883 y comenzó su carrera en Pittsburgh Pennsylvania.  
Fue miembro de la Cámara de Representantes por el estado de Pensilvania en 1889 y 1890. Fracasó como candidato republicano para el Congreso en 1890.Fue miembro del Congreso de 1903 a 1905. Después de su término político en el Congreso, se volvió a la investigación biológica y la vida al aire libre.14 de de febrero de 1906, George Shiras III fue elegido como miembro asociado de la Boone y Crockett Club, una organización dedicada a la protección de la naturaleza fundado por Theodore Roosevelt en 1887. Algunas de sus fotografías y su investigación se exhibieron durante la exposición universal de 1900 en París y St. Louis en 1904. 

Después de su muerte en 1942, George Shiras III, sin embargo, se mantuvo en gran medida desconocido para el público.
 Descubrió una subespecie de alce en el Parque Nacional de Yellowstone, que fue apropiadamente llamado Alces alces shirasi.
 En 1935, George Shiras III publicó « Hunting Wild Life with Camera and Flashlight : a Record of Sixty Five years' Visits to the Woods and Waters of North America » en dos volúmenes que recogen 960 fotografías de vida silvestre, incluyendo sus primeras fotografías con flash.Sus escritos se conservan en la Biblioteca Nacional de Medicina en Bethesda, Maryland y el Departamento de los Archivos de la Universidad de Michigan. 
Murió en Marquette (Michigan) Michigan y está enterrado en el Graveyard Park.




















































http://proof.nationalgeographic.com/2015/11/20/meet-grandfather-flash-the-pioneer-of-wildlife-photography/

https://fr.wikipedia.org/wiki/George_Shiras_III

http://muybridgeshorse.com/2016/05/25/george-shiras/

http://exb.fr/en/catalogue/247-in-the-heart-of-the-dark-night.html

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