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lunes, 27 de marzo de 2017

Proyectos fotográficos sobre el espacio y la simbología animal. Naturaleza y artificio. Mariana Lopes vuelve al Limbo.


Mariana Lopes (Limbo II)
Mariana Lopes: Limbo I
Pasamos de la fotografía de naturaleza viva y la recreación artificial de biotopos de Takashi Amano al particular mundo fotográfico de Mariana Lopes, a quien ya dedicamos una entrada centrada en su serie Limbo, título referido al limbo conceptual en que se encuentran los productos de la taxidermia, un limbo entre la preservación biológica y la escultura, entre la vida y la muerte, entre la detención temporal de la fotografía y la ilustración naturalista.

Lopes continúa con este proyecto y nos envía nuevas imágenes, en las que nos demuestra su intención de profundizar estética y conceptualmente en el calado simbólico y significativo de las piezas de taxidermia, especialmente aquellas incompletas o inacabadas, dado que le sirven precisamente para recalcar su condición como indicios de una falta, de una carencia.

Si en su anterior entrega nos mostraba fotográficamente la documentación de ese momento en que las piezas, inacabadas, no muestran la apariencia de animales, sino que evidencian su calidad de despojos en tránsito, en la serie que ahora nos facilita amablemente la propia artista nos encontramos con una versión muy personal de algo que ya había hecho en su día el gran Nick Brandt: mostrar las piezas de taxidermia en un entorno natural.

Nick Brandt
Brandt lo hacía con trofeos de caza perfectamente acabados reubicados en los entornos naturales en los que probablemente los ejemplares vivos habían sido capturados.

El resultado eran impresionantes fotos en blanco y negro en las que los paisajes naturales, ausentes de presencia animal, mostraban ahora la absurda presencia de objetos artificiales a partir de los despojos de las capturas, otorgando a las imágenes un carácter cercano al homenaje funerario pero señalando claramente un documento de denuncia: el paisaje ha sido despojado de sus protagonistas vivos y devolvérselos iconográficamente de esta manera reduce al absurdo la finalidad de la caza mayor a la que las llamadas reservas naturales están destinadas.

Nick Brandt
Brandt, uno de los más destacados fotógrafos naturalistas de la actualidad, y, posiblemente, el más solvente a la hora de conciliar la fotografía artística con la documental, es responsable también de otro proyecto fotográfico de similar calado en el que denunciaba ya no la ausencia de los animales en su hábitat natural, sino la desaparición de éste a consecuencia de la invasiva civilización, al que tituló "la herencia del polvo" ("inherit the dust", podeis ver aquí el comentario que le dedicamos en su día).



Nick Brandt (Inherit the dust)
Inherit the dust consistía en la realización de grandes copias fotográficas del autor, a tamaño natural, que, a modo de instalación artística entre el land-art y el arte urbano, para reubicar los animales en los entornos en que habían sido fotografiados, esta vez para evidenciar no sólo la ausencia de los animales sino también del paisaje natural que antaño había sido visible en la misma ubicación ("Across the ravaged land").

Ambos conceptos son icónicamente muy potentes, y la reivindicación ecologista de Brandt está fuera de toda duda. La nueva serie del proyecto "Limbo" de Mariana Lopes comparte evidentemente el recurso formal del animal disecado reubicado en un entorno natural, pero de alguna manera, aunque tal vez comparta parte de la posible interpretación como denuncia ecologista, lo cierto es que constituye una formalización de algo más ambicioso: una reflexión sobre la existencia, sobre la necesidad de hacer coincidir lo aparente con lo esencial, en cuya rotura Lopes encuentra una via estética para hablar sobre el carácter nostálgico de la fotografía y su incontrolable capacidad para evocar historias ajenas a su realización.
Si revisamos el grueso del trabajo de Brandt, ya que lo hemos mencionado como referente argumental, comprobamos que es fundamentalmente un profesional de la fotografía de la vida salvaje, un naturalista y un documentalista, aunque no nos queda duda de su honesta e intachable actitud artística. Mariana Lopes llega a una coincidencia iconográfica a través de la poética de la imagen fotográfica, de la puesta en escena simbólica y del análisis de la realidad a través de su reconstrucción en función del significado que adquieren los objetos, expresándose de formas similares pero con motivos fotográficos diferentes. Nosotros tan sólo damos fe de sus series en las que el simbolismo animal y nuestra relación con la naturaleza son evidentes muestras ilustrativas de lo que desde aquí denominamos antrozoología artística.


Mafa Alborés


Mariana Lopes (Limbo II)
Mariana Lopes (Limbo II)

Mariana Lopes (Limbo II)

Mariana Lopes (Limbo II)



Mariana Lopes (Limbo II)

 Extracto de la memoria del proyecto de la artista en su página web:

Limbo IIToda la materia orgánica sigue una trayectoria: la vida, la muerte, la descomposición y finalmente el desvanecimiento material total. La taxidermia existe debido a la inevitabilidad de la vida a desaparecer, suponiendo un intento de detener el tiempo. Las razones son varias: validación personal de un cazador, el premio; Inmortalizar una mascota, documentar una especie por razones científicas, decorar una pared, causar horror ... no es posible, sin embargo, disociarlo de la nostalgia. Además de la muerte y la destrucción, la taxidermia expone las preocupaciones que rodean las relaciones humanas con y dentro del mundo natural; La extrañeza que es ser parte y estar separado de la naturaleza. ¿Animal u objeto? ¿Animal y objeto? ... La taxidermia no se ocupa de la idea de la resurrección, sino de la idea de la eternidad. Y para eso el animal debe ser matado. Muerto pero no desaparecido, un homenaje o violación de la naturaleza, un intento de escapar a la cuestión de la vida y la muerte. "Limbo" explora la transición animal, proponiendo una reflexión sobre eso y sobre lo que resulta: no hay músculos, huesos, sangre, construidos en poliuretano y yeso, montados sobre bases metálicas cubiertas con lo único orgánico que queda: su piel.

Limbo II

All organic matter follows a trajectory : life, death , decomposition and finally total material fading . Taxidermy exists because of the inevitability of life to fade, assuming an attempt to stop time. The reasons are several: personal validation of a hunter, the prize; immortalise a pet, document a species for scientific reasons, decorate a wall, causing horror ... is not possible, however, to dissociate it from nostalgia. In addition to death and destruction, taxidermy exposes the concerns surrounding human relations with and within the natural world; the strangeness that is to be part and to be apart of nature. Animal or object? Animal and object? ... Taxidermy does not deal with the idea of ​​resurrection, but with the idea of eternity. And for that the animal must be killed. Dead but not gone, a tribute or violation of nature, an attempt to escape the question of life and death. "Limbo" explores the animal transition, proposing a reflection on that is and on what it turns out: no muscles, bones, blood, built in polyurethane and plaster, mounted on metal bases covered with the only organic thing left : their skin.


http://mariana-lopes.com/albums/limbo-ii/



Anteriormente, en Limbo I:

















viernes, 4 de marzo de 2016

Nick Brandt nos advierte sobre la herencia del polvo



Inherit the Dust


Nick Brandt ha fotografiado la vida salvaje, lo que le ha hecho célebre, pero la fotografía es el vestigio de un instante pasado, y no está viva, aunque sea hermosa como reflejo de las formas vivas. Brandt lo sabe, y también ha fotografiado la muerte en la naturaleza porque sus vestigios poseen una inquietante belleza. Así lo hacíamos constar al dedicarle un comentario a su memorable trabajo sobre las criaturas muertas de forma misteriosamente natural junto a un lago sulfurosamente tóxico de África, pero también ha contrapuesto la dudosa belleza de los trofeos cinegéticos, depositaria tan sólo de belleza natural que poseyeron sus protagonistas en vida, a la belleza del entorno natural del que fueron arrancados para evidenciar una cruda denuncia por reducción al absurdo, algo no tan lejano de lo que había hecho al contrastar la imagen del marfil como mercancía frente a los espacios abiertos por los que campaban los elefantes de los que deberían constituir tan sólo vestigios naturales, indicios de una presencia pretérita, y no de una masacre. Eso lo hacía en "Across the ravaged land" ("A través de la tierra devastada"), proyecto en forma de libro fotográfico. 
Una vez más, Brandt nos conmueve con un proyecto que constituye una denuncia, pero ha buscado una forma más clara y contundente, y de ahí la particular trascendencia de su trabajo, siempre impecable y de tal calidad que lo convierte prácticamente en el paradigma o la quintaesencia del fotógrafo natrualista de hoy en día, el miguel ángel del consrevacionismo fotográfico. 
Es precisamente por su indiscutible importancia por lo que apenas hemos comentado su trabajo en nuestro blog. Resulta excesivamente obvio referirnos a alguien suficiente y exhaustivamente comentado por medios especializados de toda índole. Nosotros, desde este blog, preferimos dar a conocer artistas menos conocidos que digan algo original o peculiar acerca de nuestra relación con el mundo animal, especialmente aquellos que, además, nos dan lecciones sobre los límites de nuestra percepción, así que, más allá de dedicarle una justa mención, no creemos que Brandt sea objeto idóneo de nuestros comentarios.  
De hecho, cuando lo hicimos en su día fue a propósito de sus fotografías realizadas en el lago Natron cuya salinidad y peculiar concentración de ciertos compuestos químicos momifica sorprendentemente a los animales que mueren en sus cercanías. En aquella ocasión, Brandt se permitió la licencia artística de dejar de lado su estilo estrictamente documental y reubicar los cadáveres para generar la impresión de que habían muerto en el lugar y postura en que los había fotografiado, lo cual no deja de ser un eco de la metáfora implícita en la imagen fotográfica, un vestigio de algo ya pasado (lo cierto es que la fama de esta serie hizo que muchos pensasen que la toxicidad del lago era tan alta que la fantasía fotográfica de Brandt era cierta). Nos pareció lo suficientemente llamativo como para mencionar esta serie en concreto, que en el fondo creo que ya apuntaba hacia la dirección que parece haber tomado su trabajo: la denuncia acerca de la fragilidad de la vida y de los últimos entornos naturales.
Y es que Nick Brandt, pese a su ascendencia inglesa, parece enteramente consagrado a fotografiar y documentar el continente africano, su paisaje y especialmente su fauna. De hecho, podría decirse que ha acabado por erigirse en el más destacado fotógrafo de la fauna africana, o de la fauna en general (en la medida que la sabana y la selva africanas siguen representando el mundo salvaje primigenio por excelencia, seguramente por albergar los paisajes de nuestros propios ancestros homínidos, y también en tanto que la importante, influyente y extensa producción fotográfica de Brandt ha alcanzado unas cotas de calidad documental y artística difícilmente superables).
Brandt es un fotógrafo de fauna que ha trascendido los límites de su especialización. Es una pieza clave de la historia de la Fotografía, sea desde un punto de vista técnico, artístico, creativo o escrupulosamente documental. Es un maestro en toda regla y, además, ha llevado su compromiso conservacionista a los extremos que su pericia y su influencia le han permitido. Diríase que no le satisface la pulcra imagen que sus exposiciones ofrecen de la belleza natural africana o no le parece suficientemente útil. Tal vez quiera ofrecer ahora el fuera de campo de sus imágenes. En "Across the Ravaged Land" ya se propuso poner su maestría compositiva y técnica al servicio de la denuncia documental, y pasarán a la historia sus registros de los colmillos de elefantes decomisados por los agentes de las reservas naturales.
Nos sorprendió también con sus fotografías de animales disecados y trofeos de caza, lejos de las nuevas tendencias que observamos en muchos artistas americanos contemporáneos que se recrean en el atractivo estético de las formas animales aunque estén muertas, porque Brandt los reubicaba en los paisajes en los que habían sido cazados y donde deberían seguir viviendo, dando un mensaje claro y duro sobre la necesidad de acabar con la caza deportiva y furtiva, sobre la dolorosa falta de sensibilidad y respeto por las demás especies animales.






En Inherit the Dust, algo así como "heredar el polvo", o "la herencia del polvo", Brandt utiliza todos sus recursos artísticos y su influencia mediática e institucional para crear unas poderosas instalaciones fotográficas al aire libre. Se trata de impresionantes copias a tamaño natural en sendos murales ubicados en espacios desolados por la acción humana, trátese de vertederos, centros comerciales, extrarradios industriales, márgenes de autopistas o antiguos campos de batalla con huellas y cicatrices de la devastación de la guerra. En ellos sitúa sus imágenes de los paisajes y animales que antaño eran visibles en dichos entornos, a la manera en que las cabezas de los trofeos cinegéticos taxidermizados denunciaban su ausencia. El resultado de su nueva serie es todavía más terrible, porque ahora el vestigio fotográfico muestra un paisaje que también ha desaparecido. El paso del tiempo y la climatología pronto darán cuenta de las fotos, y ni tan sólo este recuerdo perdurará en las llanuras antes recorridas por las jirafas, leones, rinocerontes, elefantes, hienas, guepardos, cebras...
Si realizar estas instalaciones fotográficas nos parece ya un magnífico trabajo que remite al "cuadro dentro del cuadro" magrittiano*, Nick Brandt remata magistralmente la obra documentándolas fotográficamente en un nuevo bucle testimonial técnica y artísticamente impecable y, desde luego, necesario para su trascendencia más allá de los lugares donde han quedado emplazadas, para, por fin, tener nuevo material digno de concurridas salas de exposiciones que no constituyan un mero simulacro de safari programado y tranquilizador. África peligra. El planeta peligra. Estamos destruyendo el paraíso y Brandt ya se ha cansado de mostrar su belleza, porque considera más importante contrastarla con sus graves heridas o tal vez no quedará nadie que se proponga curarlas.

Mafa Alborés

*ver selección de entradas al respecto en:
 http://mafa-elanimalinvisible.blogspot.com.es/search/label/cuadro%20dentro%20del%20cuadro


Nick Brandt: La herencia del Polvo:












 http://www.nickbrandt.com

http://nickbrandt.inheritthedust.com/

http://www.nickbrandt.com/text_page.cfm?pid=2706

jueves, 26 de marzo de 2015

Superhéroes fotográficos: Benoit Lapray, Rick Ashley y Romina Ressia.



Benoit Lapray y la búsqueda de lo absoluto.

Hace ya más de una año que este proyecto de Lapray salió a la luz y llamó la atención de no pocos medios de divulgación por el lirismo y la belleza de sus paisajes adornados con la presencia de personajes icónicos del mundo de los superhéroes del cómic. En estas fotografías no se sabe a ciencia cierta si el protagonismo recae en la naturaleza en los personajes que la visitan, dado que constituyen iconos de la cultura popular y universal, a estas alturas del siglo XXI.
Lapray se revela un eficaz fotógrafo de paisajes, notable incluso, aunque no sea extraordinario, pero su mente fotográfica es imaginativa y está claro al observar sus trabajos que la juntura y el fotomontaje le sirven para alimentar con sentido extra el contenido de sus obras. Casi se diría que al fotografiar los paisajes imaginaba la presencia de alguien más que los contemplase desde el mismo encuadre.
William Wray
La naturaleza se nos escapa, se vuelve cada vez más distante de la cotidianidad urbana. Constituye la encarnación del paraíso perdido que en realidad siempre ha estado ahí, a la espera de que quisiéramos de verdad recuperarlo, venciendo los obstáculos físicos, económicos y sociales que nos lo impiden. Nuestra evolución biológica nos ha segregado de la adaptación natural a un entorno cada vez más artificial, y los superhéroes clásicos constituyen una metáfora de dicha situación. Han adquirido bruscamente cualidades extraordinarias para estar por encima de las dificultades de la vida urbana, y la ciudad, en casi todos los casos, constituye su hábitat natural, incluso en el caso de relecturas como las del pintor William Wray, deseoso de plasmar una cotidiana humanidad en la que no faltan los descansos de la rutina laboral. Los superhéroes se evidencian como habitantes de un biotopo urbano.
Lo natural sería aprovecharse de sus capacidades extraordinarias para huir del mundanal ruido, para acceder a ese lujo que constituye el entorno natural no agresivo, contemplativo y hermoso del que surgieron las criaturas y animales totémicos de los que muchos de ellos toman prestadas sus más notorias cualidades: hombres murciélago, mujeres gato, agresivos mustélidos de desdichada traducción (el belicoso glotón ha de ser reinventado como "lobezno"), deidades ancestrales y víctimas de accidentes experimentales de carácter científico están fuera de lugar y simultánea y lógicamente integrados en estos entornos de apariencia prístina.
El caso más llamativo seguramente lo constituye Spiderman, urbanita neoyorkino por excelencia, al que vemos más extrañamente desubicado o perdido, aunque algo nos dice que hay placidez en el rostro oculto tras la máscara.



http://www.benoitlapray.com/


 Retoque y fotomontaje creativo

En la página web del fotógrafo es posible observar que se siente cómodo con el fotomontaje digital, y que sus encargos de carácter profesional recurren a menudo a soluciones que pasan por el Photoshop, aunque no faltan las muestras de trabajos de carácter más personal en los que se alude a la reubicación de sus modelos en entornos naturales un tanto idílicos que constatan con su onirismo nuestra lejanía del mundo natural por culpa de nuestra animalidad frágil y neoténica, especialmente cuando se muestra despojada de sus señas distintivas y sus ropajes ya que, aún sin ellos, nuestros cuerpos evolucionan más por imperativos sociales y estéticos que por auténtica adaptación natural. Curiosamente, en el caso de los superhéroes, es la ropa diferenciada e identitaria, el traje o disfraz de superhéroe, lo que les distingue icónicamente de sus semejantes y les advierte de sus cualidades especiales, emparentándolos con los auténticos monstruos híbridos clásicos, como los licántropos, por poner un ejemplo claro, y siempre en liza con su problemática doble personalidad.
Tan sólo la imagen de Hulk aislándose en el bosque nos resulta familiar en su búsqueda de aislamiento de la humanidad que lo teme como a un monstruo, aunque tampoco es sorprendente ver a Superman aprovechándose de su vuelo para gozar de la ubicuidad con la que goza de refugios tan lejanos como la Antártida de su segunda residencia. Iron Man se nos antoja de paso y Wonder Woman bien podría estar gozando de una estancia en su mitológico reino natal. Incluso Batman, visto desde el interior de una cueva que podríamos asociar al refugio de su patio trasero adquiere una lógica coherencia gótica, pero, por más que los gatos se asilvestren con extrema facilidad, Catwoman, esencialmente transeúnte de tejados y cornisas, parece perdida o autosometida a un anacoretismo excepcional.
Ben Grimm, La Cosa, parece querer camuflar su apariencia pétrea entre formaciones rocosas, y el Capitán Steve Rogers bien podría encontrarse en una campaña bélica o en una misión especial, pero los soldados transitan por la naturaleza sólo como escenario de sus batallas, de modo que la belleza contemplativa del paisaje apunta tan sólo a la quietud que precede a la tormenta. Silver Surfer, siempre lacónico y reflexivo, se nos antoja sensible a la belleza de los mundos que visita para ofrecer a Galactus, y Flash parece necesitado de horizontes despejados para ejercer sus cualidades velocípedas.
Romina Ressia
Ya sabéis que los superhéroes son temática recurrente en nuestro blog, y que su complicidad con la fotografía o cualquier otra disciplina que los haga trascender del cómic y el cine siempre suscita nuestro interés, pero, tal vez a excepción de los cuadros de Andreas Englund, hacía tiempo que un proyecto artístico revisionándolos nos resultaba tan atractivo.
Es por esto que, aunque sea tardíamente, nos hemos decidido a reivindicar su trabajo desde aquí, pese a ser conscientes de que existen muchos otros trabajos artísticos relevantes e influyentes que señalan la trascendencia icónica de los superhéroes y a los que no hemos hecho todavía mención alguna (el caso más flagrante es el de las litschesteinianas  e iconoclastas ilustraciones de Greg Guillemin).
Rick Ashley: "Michael"
Para constatar nuestro amor por los superhéroes y por la fotografía, y por el poder evocador de ambos, os ofrecemos a continuación de este post un par de muestras de la argentina Romina Ressia y del bostoniano Rick Ashley, este último autor de un emotivo y divertido proyecto en complicidad con su cuñado Michael, que espero os constaten que los superhéroes están tomando el relevo, iconográficamente, a las referencias de la liturgia religiosa y la mitología clásica con el mismo poder evocador.
En el caso de Ashley, el apunte a la alteridad, a la humanidad diferencial, parece contradecir el carácter lúdico de sus fotografías, más cercanas en realidad a un auténtico reportaje, dado que una de las peculiaridades de Michael es su gusto por la simulación y su falta de escrúpulos para carectirzarse como Superman de forma cotidiana al margen de su colaboración con el fotogógrafo.
Sin más comentario por mi parte, os invito a usar vuestros superpoderes para huir de vuestra cuidad, alejaros del tráfico, las prisas y las obligaciones sociales y laborales, así que no temáis las inclemencias del tiempo ni los límites geográficos. Os dejo con los sugerentes fotomontajes de Benoit Lapray.








































Rick Ashley (Proyecto: Michael)