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| Satoshi Araki |

Permitidnos
volver a uno de nuestros temas predilectos: los mundos a escala. Y lo
hacemos, una vez más, de la mano (habilidosa sin duda) de nuestro muy
apreciado
Michael Paul Smith, con quien daremos paso, de forma bastante oportuna, a las escenografías, dioramas y modelismos en miniatura de
Satoshi Araki,
un japonés que imprime una pátina de tiempo y herrumbre a muchas de sus
recreaciones. Hemos encontrado un hueco para su mujer Mika, excelente
constructora también de dioramas en miniatura, que se aleja un poquito
del costumbrismo testimonial de las obras de Satoshi añadiendo un plus
de poesía pacifista, aún trabajando básicamente con los mismos
elementos. No llega al lirismo de los montajes de
Thomas Doyle, a quien ya hemos mostrado en nuestro espacio, o de otros
artistas que aplican las técnicas del modelismo a terrenos artísticos más sofisticados conceptualmente, entre los que destacaríamos a
Maico Akiba.
La
novedad por parte de Smith es la realización de una especie de falso
documental sobre un lugar hipotético que evoca una época pasada del
paisaje urbano norteamericano, una especie de Radiador Springs
particular en el que la estética vintage de las fotografías acentúa la
sensación de reportaje fotográfico añejo. El uso y construcción de
piezas de modelismo basadas en diseños de los años 40 y 50 nos llevan a
Elgin Park,
una población situada en algún rincón de la memoria que juega con
nuestra percepción visual. La parte esencial del truco atañe a la
percepción del enfoque y la profundidad de campo, ya que Smith utiliza
cámaras enfocadas a la hiperfocal para integrar sus maquetas a escala
con el entorno urbano y/o paisajístico real. Fotografía preferentemente
con luz natural y el resultado es tan realista que si no se nos muestra
el fuera de campo escénico creemos estar ante decorados reales. El
"making-off" de su peculiar documento audiovisual nos informa de sus
recursos a la vez que le sirven de excelente tarjeta de presentación
profesional (Michael Paul Smith, además de fotógrafo, es maquetista y
diseñador de efectos ópticos para cine). La rotunda sencillez de sus
recursos, junto con la extraordinaria calidad de sus modelos y sus
acabados, logran el llamativo realismo de este peculiar viaje en el
tiempo, que nos habla de cuán arraigado está el diseño industrial y la
cultura de la automoción en la cultura estadounidense.
El trabajo de Smith os lo ofrecemos a través de un extracto de una entrada original de
Christopher Jobson para
COLOSSAL:
Elgin Park from
Animal on
Vimeo.
Behind the Scenes of Elgin Park, a Retro City of Optical Illusions Photographed by Michael Paul Smithby Christopher Jobson on February 4, 2015
Here at Colossal we’ve
long been fans of photographer
Michael Paul Smith
whose broad life experiences lead him to the creation of Elgin Park, a
fictional 20th century town filled with miniature 1/24th-scale models of
cars and buildings. Smith mixes his carefully crafted model sets with
die-cut automobiles and real-life backdrops, taking advantage of an
optical illusion known as
forced perspective. The photos have been a massive hit with the internet, racking up over
70 million views on his Flickr account alone.
Smith recently sat down with documentary director and producer
Danny Yourd of
Animal
to discuss his significant personal challenges and life experiences
that are now the driving force behind his photography. This is a
must-watch for any creative grappling with aspects of identity or
personal history in their artwork. He’s is also on the verge of
publishing a new book,
Elgin Park, which is
available now for preorder. Seen here are some of his most recent photos along with behind-the-scenes views, there’s much more over on
Flickr. (via
PetaPixel)
Satoshi Araki:
En el caso del modelista japonés destacaríamos su habilidad para dotar
de una pátina de tiempo y desgaste a las construcciones y objetos que
habitan sus dioramas. Tal vez se quedan en meros ejercicios de maestría
maquetista, pero su calidad está fuera de toda duda y despiertan nuestra
sincera admiración. También es cierto que solemos relacionar los
simulacros escénicos con su capacidad fotogénica para resultar
convincentes, lo que exige por parte del artista un profundo
conocimiento de nuestra percepción visual y de la iluminación en
fotografía. Araki sale airoso y sabe escoger los enfoques y encuadres
que mejor funcionan, tanto a plena luz del día, a la manera de Michael
Paul Smith, como cuando incluye iluminación artificial en sus pequeños
escenarios, de manera creíble y siempre sorprendente. Su conocimiento de
la vegetación de carácter invasivo, integrada a sus recreaciones
arquitectónicas, aporta a sus escenarios una verosimilitud sorprendente.
Fijaos, si no, en la pared del hangar-astillero junto al que vemos en
dique seco un barco atunero: la hiedra que cubre parcialmente la pared
del edificio, junto con la pátina de oxidación y de pintura blanquada
por la intemperie, consigue engañar al ojo experimentado y hacer pasar
el simulacro por la fotografía de un verdadero espacio industrial de una
área rural semiurbana.













Esta
pieza, inspirada posiblemente en un escenario real, un testimonio del
conflicto bélico de la segunda Guerra Mundial, que marcó un antes y un
después en la cultura japonesa, encierra indudablemente un cierto
lirismo antibelicista y pacifista en el que los cultivos y la
naturaleza, aunque sean de mentirijillas, se han apropiado de los
elementos artificiales agresores del entorno natural y humano. No es
nuevo, desde luego, pero precisamente por ello resulta tan claro y
eficaz.







Como
podréis comprobar ante estas muestras, Mika, la mujer de Satoshi Araki,
también es una excelente modelista y miniaturista, muy preocupada por
los matices cromáticos y los detalles de textura en sus trabajos, y,
aunque no disponemos de más variedad de muestras, intuímos, visto lo
visto, que gusta de presentar elementos escénicos conceptualmente
contrastados, enfrentando elementos bélicos o industriales a paisajes
naturales bucólicamente bellos, cosa que también observamos en algunas
de las piezas de su hábil y minucioso esposo. El cuidado de ambos por la
recreación de formas naturales, sean geológicas o vegetales, es digno
de mención, y, aunque animales y personas no salen tan bien parados
desde una perspectiva hiperrealista, me parece digno de mención el
aspecto que ofrecen los peces incluídos en la obra que aquí exponemos de
Mika Araki.