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miércoles, 13 de enero de 2016

Fotografía documental y fotomontaje. Naturaleza y artificio. El reno de Khaldei.


Os ofrezco un extracto del El Animal Invisible, un blog dedicado al arte relacionado con la zoología y con el funcionamiento de nuestra percepción visual





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Yevgeny Khaldei
A Yevgeny Khaldei se le ha comparado a menudo con Joe Rosenthal por la icónica trascendencia de una de sus emblemáticas fotografías de la segunda guerra mundial. Joe Rosenthal, izando la bandera en Iwo Jima por parte de los soldados estadounidense al finalizar la guerraKhaldei, izando la bandera soviética en Berlín.



Joe Rosenthal

Ambas imágenes han sido objeto de crítica por su dudoso carácter estrictamente documental o testimonial, dado que ambas fueron más o menos posadas o más o menos retocadas en laboratorio (en el caso de la imagen de Khaldei, un reloj en la muñeca de un soldado delataba saqueo o falta de espíritu proletario). Sin embargo, pese al carácter de fotomontaje, ambas imágenes ilustraban las espectativas del público respecto a los acontecimientos históricos, y eso sobrepasa las exigencias de literalidad documental de los puristas de la fotografía.
Lo que aquí intentamos dilucidar es hasta qué punto puede una foto manipulada o un fotomontaje formar parte del conjunto de documentos gráficos llamados a ilustrar y referenciar los acontecimientos que alimentan la memoria histórica.
Dado que las imágenes de animales y aquellas que apuntan a los avances en los conocimientos sobre biología son nuestro principal foco de atención hemos querido utilizar como ejemplo paradigmático una fotografía muy concreta del propio Khaldei, aquella en la que un reno es mostrado como víctima y testigo presencial de un dramático bombardeo.
Extraemos parte del comentario de una entrada original de IconicPhotos, de la que os ofrecemos un extracto traducido a continuación, y aprovechamos todo ello para reflexionar un poco sobre el asunto.

La foto muestra una escena de la Il Guerra Mundial en la que los aviones bombardean una ladera mientras que un reno  observa conmocionado. 

A primera vista, es una imagen típica del fotoperiodista nacido en Ucrania Yevgeny Khaldei, que era famoso por su fotografía de la bandera roja sobre el Reichstag. Khaldei amaba documentar la vida cotidiana yuxtapuesta contra las imágenes de la guerra: fotografió una pareja tomando el sol al lado de un edificio destruido, un agente de tráfico junto a un cartel con ciudades alemanas escrito en ruso, etc.
Sin embargo, la imagen llamativamente conspicua por diferenciar las máquinas de matar y la gracia natural de los renos no era "natural". Al igual que la imagen de la bandera, que fue falsificada, según el "Testigo de la Historia: Las fotografías de Yevgeny Khaldei". 
Durante el bombardeo, un reno (más tarde llamado Yasha) salió para estar con los soldados, la criatura en estado de shock no quería estar sola. Durante uno de los ataques aéreos, Khaldei realizó la toma fotográfica del reno, pero no era tan dramática como pretendía, por lo que más tarde superpuso Hawker Hurricanes británicos, volados por pilotos de la RAF para socorrer a Murmansk, y una bomba que estalla para formar una imagen compuesta.

¿Por qué hizo eso? En todo caso, fue la toma de Khaldei en la ofensiva alemana para capturar Murmansk la que identificó con nombre en código la Operación Renntier (reno). 


No sería descabellado, a la luz de lo expuesto, calificar la fotografía del reno de Khaldei como un auténtico testimonio documental del horror de la guerra, pese a verse obligado a forzar la entrada en el campo fotográfico de aquellos elementos visibles por el hombre pero no por la cámara. Al fin y al cabo, todo ha sido fotografiado en el mismo lugar, y esa coincidencia espacio-temporal es lo significativo para el artista tanto como para el cronista. Los elementos mecánicos, artificiales, desarrollados con fines bélicos (aviones, bombas, alambradas, trincheras) sólo provocan heridas en la naturaleza hasta dejarla prácticamente ausente de este tipo de documentos gráficos. La inocencia de la Naturaleza ante los efectos de los conflictos humanos es ilustrada por la presencia de este reno, un animal tan asustado por los bombardeos que se acercó a los soldados en busca de alivio y fue acogido como mascota ocasional e incluso bautizado como Yasha para formar parte de la historia del conflicto bélico.
Si hemos de añadir algo a lo hasta ahora expuesto es que la imagen obtenida finalmente ofrecía al espectador un claro mensaje pacifista e incluso ecologista porque los ungulados con cornamenta astada como los cérvidos suelen ser modélicos para la ensoñación de criaturas fantásticas dignas de encarnar al espíritu del bosque, con quien parecen compartir el crecimiento de sus ramas sobre sus propias cabezas. Con ello, la potencia argumental de imagen aumenta en relación a haberla realizado con cualquier especie animal que pudiese haber encontrado en aquel entorno, con lo que constatamos el poder intrínseco de la simbología atribuída a cada especie animal.


Mafa Alborés: "Proyecto Animal Invisible"
Lo cierto es que es difícil que una fotografía sea siempre un registro fidedigno de lo que el fotógrafo veía en el momento de realizar la toma. Eso es algo que sabemos bien todos los que tenemos algún tipo de relación directa con la actividad fotográfica o sus técnicas. La fotografía ha generado una peculiar estética en torno al denominado realismo fotográfico, condicionado por los límites ópticos y sensométricos del equipo utilizado. El rango dinámico del ojo humano es mucho más amplio que el de una cámara fotográfica, y cuando se realiza una toma en un interior, por ejemplo, el paisaje exterior a través de las ventanas se sobreexpone y desaparece en la blancura, y, en caso de revelar la copia para que esto no sea así, la escena interior desaparece en la oscuridad, a no ser que se practique una reserva. Hoy en día es todavía más fácil reservar digitalmente información visual de una fotografía.

No obstante, lo dicho hasta ahora atañe a optimizar la información contenida en el documento fotográfico, no a alterarla, manipularla o distorsionarla. Esto es precisamente lo que pondría en duda la autenticidad y por lo tanto el valor documental de la escena fotografiada. Ya comentamos en su día lo pernicioso del exceso de edición digital en las tomas fotográficas de Gregory Colbert. Lo que Colbert fotografía es auténtico, real y sorprendente hasta el punto de aparentar ficciones ilustradas artísticamente. Optimizar el acabado visual de sus fotos hasta la extenuación, convertirlas en algo cercano a la pintura y el dibujo tal vez las embellezca o disimule imperfecciones técnicas de la toma original, pero indudablemente hacen dudar de su autenticidad documental, que a priori constituye su valor más preciado.


Mafa Alborés: "Un río limpio"


Para complementar mi actividad divulgativa en este blog, o tal vez a la inversa, llevo un tiempo metido en un proyecto visual que abarca diversas disciplinas artísticas, entre las cuales se incluye, como algunos ya sabéis, la fotografía y su manipulación digital. Recientemente probé a publicar una de mis imágenes en diversos foros y redes sociales esperando algún tipo de reacción por parte del público. Quería comprobar hasta qué punto una falsificación puede ser tomada como una prueba documental o al menos ser valorada como un documento fotográfico notable o apreciable. Dado que se trataba de grupos y foros relacionados con el arte, la fotografía, la zoología o el ecologismo, bastó con poner un título concreto aparentemente pensado para condicionar su recepción sin pasar por un sencillo proceso crítico previo. La foto fue apreciada como más o menos bonita, más o menos "buena", o más o menos oportuna como reivindicativa de la conservación de la Naturaleza, aunque no sea precisa una observación excesivamente aguda para constatar que el gavial fotografiado en un prístino río asiático tal vez se halle en realidad en una instalación zoológica convenientemente decorada o "naturalizada", o, sencillamente, creando un rompecabezas de Photoshop lo suficientemente convincente, como es el caso. Con la imagen rescatada de internet del fondo de un río indeterminado, la imagen contrapicada de un bosque tropical y el escaneado de una reproducción de plástico (Schleich) de un gavial, realicé sin excesivo esfuerzo ni dedicación la imagen que conmovió a más de un amante de los reptiles en peligro de extinción. Aprovecho, pues, la ocasión, para informar sobre la condición de fotomontaje de esta imagen concreta.



Jojakim Cortis y Adrian Sonderegger

Si reflexionamos al respecto, nos daremos cuenta de que aquello a lo que la imagen invita funciona al margen de su autenticidad (cosa que nadie se preguntaría si se tratase de una evidente recreación pictórica, por poner un ejemplo). Sin embargo, la fotografía sigue estando en un espacio susceptible de crítica a su autenticidad documental y su capacidad para el engaño y la falsificación, al menos dependiendo de sus intenciones. 
Si una imagen pretende pasar por prueba documental, lo cierto es que en plena era digital ofrece muchas más dudas al espectador que cuando la famosa fotografía del monstruo del Lago Ness por Ian Wetherell, supuestamente tomada en el año 1934 y que resultó ser una falsificación. La coherencia de los elementos contenidos en el encuadre atañen a la concentración de nuestra mirada en el campo limitado al encuadre. 
Jojakim Cortis y Adrian Sonderegger

Es precisamente la foto de Wetherell mi preferida de todas aquellas fotos ilustres homenajeadas y recreadas mediante dioramas por Jojakim Cortis y Adrian Sonderegger en el proyecto paralelo a su actividad profesional que indaga en los límites del simulacro. Y lo es precisamente porque en esta serie se evidencia que el "fuera de campo" depende tan sólo de la voluntad del fotógrafo a la hora de recortarlo. Un fragmento de estas obras podría reproducir fielmente el contenido de las imágenes que copia, pero al no hacerlo pone en duda de alguna manera la autenticidad documental de las originales.


Jojakim Cortis y Adrian Sonderegger

Es poco lo que podemos añadir a lo ya magistralmente expuesto, sea mediante palabras o imágenes, por Joan Fontcuberta, auténtico especialista en abordar los límites de verdad y mentira en el medio fotográfico, pero sin duda trabajos como el de Sonderegger y Cortis confirman lo crítico de la cuestión. 
Al fin y al cabo, por ejemplo, Iker Giménez dedicó recientemente en su programa televisivo consagrado al mundo del misterio un reportaje para profundizar en la vida del astronauta ruso eliminado por la censura política de la documentación fotográfica controlada por los soviéticos. Aunque es bien sabido que se trata de una ficción fotorrealista e irónica de las que tanto gustan a Fontcuberta, y este presta su propio rostro al del ficticio astronauta, Giménez lo presenta como un caso real sencillamente porque así la historia resulta más conmovedora. La falsificación de una falsificación se torna real cara al público. Tan real como los fósiles documentados por un servidor en los que se puede apreciar la marca del fabricante.



Mafa Alborés



Mafa Alborés: "Proyecto Animal Invisible"








https://iconicphotos.wordpress.com/2009/05/21/shellshocked-reindeermurmansk/

Iconic Photos

Famous, Infamous and Iconic Photos

Shellshocked Reindeer, Murmansk

World War Il planes bomb a hillside while a shellshocked reindeer looks on. Yevgeny Khaldei (1917-1997).
At the first glance, it is a typical image from the Ukrainian-born photojournalist Yevgeny Khaldei, who was famous for his photograph of the red flag above the Reichstag. Khaldei loved to document everyday life juxtaposed against images of war: he photographed a sunbathing couple next to a destroyed building, a traffic director next to a sign with German towns written in Russian, etc. 
However, the above striking image differentiating the killing machines and the nature grace of the reindeer was not ‘natural’. Like the flag picture, it was faked, according to “Witness to History: The Photographs of Yevgeny Khaldei”. During the bombing, a reindeer (later named Yasha) came out to be with the soldiers–the shellshocked creature didn’t want to be alone. During one of the air raids,Khaldei took the reindeer shot, but it wasn’t as dramatic as he assumed, so he later superimposed British Hawker Hurricanes, flown by RAF pilots to relieve Murmansk, and an exploding bomb to form a composite image. 
Why did he do that? It was Khaldei’s take on the German offensive to capture Murmansk, codenamed Operation Renntier (Reindeer).

https://iconicphotos.wordpress.com/2009/05/21/shellshocked-reindeermurmansk/

jueves, 8 de enero de 2015

Fotografía antrozoológica. Fotógrafos que captan animales con personas (IV). Dewan Irawan.


Cerramos, sólo de momento, nuestras revisiones y comentarios acerca de la obra de fotógrafos que muestran la relación entre animales y personas, con el hindú Dewan Irawan, cuyo foco no recae principalmente en los animales, y es precisamente por eso por lo que reclama tanto nuestra atención cuando el objetivo de su cámara decide captar momentos de comunidad antrozoológica intensos y bellos.

Evidentemente, no se acaba aquí nuestra sección de fotografía antrozoológica, y por ello, además, os dejamos unas muestras de otros autores que llamaron nuestra atención por prestar la suya a la presencia, en ocasiones enigmática, generalmente rotunda, de animales junto a personas ante sus lentes. En esta ocasión hemos seleccionado tan sólo un par de imágenes de Loretta Lux y Amy Atein. Me parece que contrastan con Irawan lo suficiente como para constatar de algún modo que la cultura occidental y la oriental tienen diferentes relaciones tradicionalmente con el mundo animal en general y con los animales domésticos en particular.
Vendrán más, pero seguro que surgen otros temas por medio que tendrán cabida aquí por diversas razones.





Dewan Irawan

https500px.comdewan

 












 

 Amy Atein:

 

 

Loretta Lux:


 


martes, 23 de diciembre de 2014

Fotografía antrozoológica. Fotógrafos que captan animales con personas (II). Robin Schwartz.

Robin Schwartz
 Hace ya un tiempo dedicábamos un comentario a la obra fotográfica de Alain Degré y Sylvie Robert, naturalistas que han documentado sus viajes por el mundo salvaje acompañados de su hija Tippi.
De hecho, Tippi Degré se ha convertido en protagonista de series de divulgación naturalista convirtiéndose en un fenómeno mediático de los canales especializados y ha alcanzado una notable popularidad.
La selección de imágenes del álbum familiar de los Degré, con la niña acompañada desde su más tierna infancia por todo tipo de especies animales salvajes resultaba llamativa y sugestiva para profanos y naturalistas, y, de algún modo, constituía un proyecto fotográfico documental que, bajo el prisma de un llamativo mensaje conciliador interespecies, evocaba el paraíso perdido al que hacíamos referencia en nuestro anterior artículo dedicado a Katerina Plotnikova.

El caso que nos ocupa hoy es similar. Lejos de tratarse de un proyecto concienzudo, el trabajo de Robin Schwartz como fotógrafa y ocasional naturalista ha facilitado que sus fotos familiares, especialmente las protagonizadas por su hija Amelia, resulten lo suficientemente llamativas por los mismos motivos que las de Tippi: la presencia constante de animales exóticos, silvestres, domésticos y de toda índole. Si bien no siempre transpiran ese aire de safari propio de las fotos de Degré y Robert, lo cierto es que nos hablan de casi lo mismo. Puestos a buscar diferencias más evidentes que los rasgos físicos de ambas niñas (actualmente no tan niñas) sí que vemos un aire más asilvestrado en Tippi que la acerca a una cierta evocación de los niños salvajes encarnados literariamente por Mowgli o Tarzán.
Así lo hacíamos constar en el texto con que comentábamos la divulgación de las fotos de los Degré-Robert:

 

Niños y Animales. De Mowgli a Tippi Degré.

El mito del niño criado entre bestias se ha cumplido en más de una ocasión en la vida real. Alguno de estos casos, más o menos ilustre al ser documentado por los medios de divulgación de la cultura occidental, buscaban un sesgo metafórico que ponía al ser humano en una posición de superioridad, aser capaz de sobrevivir a situaciones de aislamiento ejerciendo una complicidad interpretada como liderazgo sobre sus cómplices animales. Tal es el caso del Tarzán de Edgar Rice-Burroughs en contraposición al Mowgli de R. Kipling, inspirado en el mismo caso real pero apología de superioridad de la especie humana, y de la raza blanca, en el personaje creado por Burroughs.
No es raro que sean los colonizadores blancos los que den lecciones de conservacionismo y antrozzología positiva a los pobladores de los paraísos zoológicos del trópico y, sin lugar a dudas, la mayor diferencia establecida en estos casos entre los pobladores blancos y los negros es que estos pasan a ser un elemento más del entorno de esta fauna que no denota aproximación animalista en la medida en que lo hacen las imágenes documentales que asocian al blanco con el proteccionismo y el conservacionismo.
Hace ya un tiempo dedicábamos un post a las fotografías de Gregory Colbert, que reivindican una onírica complicidad de humanos y animales, encarnada casi siempre por niños indígenas asociados al entorno propio de los animales retratados. El contracampo de esta línea de trabajo lo encontraríamos en la visión de los colonizadores blancos interactuando con estos mismos animales. Inicialmente mostrándolos como trofeos de caza (por desgracia este tipo de imágenes se siguen dando) y más recientemente como protagonistas de programas de reintroducción de especies, control de la diversidad en parques naturales, etcétera. Si bien en los años 70 el paradigma de divulgación zoológica amena y cercana lo constituía la obra de Gerald Durrell, lo cierto es que no hay que profundizar mucho en su obra para constatar la existencia de una frontera entre el mundo del propio Durrell y su familia y el mundo de los habitantes autóctonos de Corfú (por poner un ejemplo paradigmático) o de los diferentes rincones de África y demás filones zoológicos de los que se nutren sus narraciones y sus actividades "políticamente correctas" de tráfico de especies.
Más recientemente, otras producciones han explotado la exhibición de los propios naturalistas y documentalistas de la naturaleza en su actividad diaria, y un ejemplo de considerable éxito es el protagonizado por Tippi Degré en una serie documental en que la niña ya casi adolescente ejercía de conductora del programa basándose en la fama adquirida cuando, muy niña, era protagonista de muchas de las imágenes realizadas por sus padres, fotogógrafos naturalistas y realizadores de producciones documentales de cierto prestigio, y por tanto siempre cercano a los animales y a su cercano entorno salvaje. El argumento es aparentemente sencillo: ¿Quién si no podría ser mejor embajador del conservacionismo zoológico? ¿Quién si no aquella que se crió entre animales salvajes y así lo constatan las imágenes que acompañan a su breve e intensa biografía?.
En el caso de Tippi se concentran varios aspectos: la empatía con el público infantil interesado por los animales; la superioridad de la sociedad occidental y de la raza blanca para gobernar el destino del planeta y de sus recursos naturales; la fascinación por las imágenes y narraciones en protagonizadas por Bellas y Bestias; el protagonismo de la mujer en la divulgación de los temas referentes a la Madre Naturaleza, y la necesidad de ver cumplido un sueño semejante al de volar: la empatía, complicidad y comunicación con las fieras.
Lo cierto es que las fieras que acompañan a Tippi en las imágens de su infancia, aunque pertenecientes a especies salvajes, son siempre ejemplares con un alto grado de domesticación que posibilitan un cercanía segura y que suponen un cierto simulacro de la aparente relación de convivencia con auténticos ejemplares salvajes, pero que, como en los citados ejemplos de Colbert, constituyen la potente metáfora visual del paraíso perdido.

Lo cierto es que las fotografías  seleccionadas por Schwartz consiguen un aire más cercano a un proyecto artístico a la vez que documental, guardando más relación con las artificiosas fotos de Plotnikova en lo formal que las fotos de Tippi, que evidencian más el entorno y circunstancias que explican los encuentros con los animales.

Sea como fuere, creemos que Scwartz, sin duda, merece un lugar privilegiado en nuestra particular selección de autores antrozoológicos y, a continuación, os ofrecemos una selección de algunas de sus imágenes extraídas de IXOUSART, pero recomiendo el artículo del photo blog BEHOLD firmado por David Rosenberg pues profundiza más en las circunstancias personales que rodean al proyecto, vehiculo para superar la depresiva pérdida de la madre de la fotógrafa. Madre e hija se apoyaron en el afecto compartido por los animales y esta especie de terapia antrozoológica y fotográfica.
A continuación de los retratos de Amelia por Schwartz, os recordamos algunas de las imágenes de Tippi Dgré por Alain Degré y Sylvie Robert.

Más muestras de Schwartz en 

http://www.slate.com/blogs/behold/2013/05/01/robin_schwartz_amelia_s_world_is_a_mother_and_daughter_s_lifelong_project.html

 

 http://ixousart.blogspot.com.es/2013/10/fotografia-el-vinculo-de-una-nina-con.html#.VJfEBf9wc

Fotografía: El vínculo de una niña con los animales silvestres

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Amelia Photographs by Robin Schwartz (via Slate)  Image credits: Photographs by Robin Schwartz and used with permission 





Extracto de SDPnoticias:

http://www.sdpnoticias.com/estilo-de-vida/2013/06/07/revelan-fotos-de-tippi-nina-que-tuvo-una-infancia-diferente



lunes 10 de junio de 2013 | 03:55

Revelan fotos de Tippi, niña que tuvo una infancia diferente

Redacción SDPnoticias.com
COBERTURAS
vie 7 jun 2013 17:19
http://www.sdpnoticias.com/estilo-de-vida/2013/06/07/revelan-fotos-de-tippi-nina-que-tuvo-una-infancia-diferente
Revelan fotos de Tippi, niña que tuvo una infancia diferente
Gracias a que sus padres eran fotógrafos en varios países de África, la niña vivió una infancia rodeada de la enigmática belleza de la vida natural.
La llaman “La verdadera Mowgli”, pero su nombre es Tippi Benjamine Okanti Degre y tuvo una infancia diferente gracias al trabajo de sus padres en el continente africano.

Con 23 años y residiendo en Francia, ha publicado una crónica fotográfica de sus primeros 10 años de vida en la que se le ve rodeada de animales, o bien, con diferentes etnias africanas.

El libro “Tippi: My Book of Africa” contiene imágenes de Sylvie Robert y Alain Degre, ambos fotógrafos de “la vida salvaje”.

Tippi nació en Namibia pero viajó durante mucho tiempo entre Botswana, Zimbabue y Sudáfrica, razón por la que sus amigos eran los monos, elefantes y leopardos. “Todos los días tenía que asegurarse de que los monos no le robaran su mamila”, recordó Sylvie.




A simple vista uno se da cuenta de lo obvio, la infancia de Tippi fue atípica pero llena de libertad y sin temores a algunos de los animales que sólo vemos en las películas o en el zoológico.